Hugo E. Gamboa Cabrera

Los pecados socialistas

Hugo E. Gamboa Cabrera

Cuando Nikita Kruschev gobernaba Rusia, le ayudaba a la Cuba de Fidel con todo lo que necesitara. Desde la isla ubicó unos misiles apuntando a la Florida de EE.UU. en tiempos de la “guerra fría”, desafiando a John Kenndey, mandatario gringo en esa época.

Éste se enfureció y pidió a Rusia desarmar esos misiles so pena de realizar ataques nucleares en lugares álgidos de la Rusia comunista.

Nikita se asustó y se llevó sus misiles pero también la ayuda a la “revolución cubana”. La isla quedó huérfana de todo y Fidel no vio salida distinta que exportar su “proyecto” a países que lo quisieran escuchar a cambio de que le brindaran ayuda económica incluyendo combustibles.

En Latinoamérica empezaron a gestarse movimientos “revolucionarios” que pretendían imponer la forma y el fondo de la Cuba comunista.

Salvador Allende fue uno de los más caracterizados líderes de Chile que cayó en esa celada, situación que aprovechó inmediatamente Fidel Castro, para ir a vivir en ese país austral durante un mes.

Allende, médico ideologizado desde su juventud, estaba feliz con Fidel a su lado, permitiendo su intervención en sus iniciativas de país, como la de nacionalizar sectores claves y transformar la economía.

Allende se enfrentó a la oposición interna y externa y Castro lo instaba a confrontarlos con tensiones y debates y con las armas si fuere necesario pero, se encontró con un militar que no estaba dispuesto a que su país cayera en las barbas fidelistas—Augusto Pinochet—y devino entonces, el famoso golpe en 1973.

La verdad es que Allende fracasó creando una crisis económica que conllevó a una inflación descontrolada, desabastecimiento y caída de la producción, sumadas a la polarización política y social y al constante enfrentamiento con el poder judicial y la oposición. Su intención era instaurar una república comunista y eso le costó el poder.

Algo parecido sucedió en la Venezuela de Chávez y Maduro. El primero determinó, ante una gran protesta de los trabajadores, elevar el salario mínimo a un 30 por ciento, lo que causó el cierre de empresas y por tanto, desempleo masivo, amén de la deserción de empresarios al exterior.

Con Maduro la situación social se deterioró más y éste ordenó hacer lo que fuera, incluso tanques aplastando gente.

Ya sabemos el resto. En esta supuesta “revolución socialistatambién intervino Fidel Castro y sus herederos, pero se desmoronó. Parece que Colombia se está salvando, por ahora, de similar situación.

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