Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
La luna ha sido objeto de mitos, rituales y poesía durante milenios. Pero más allá de lo simbólico, cada vez más personas aseguran sentir en su cuerpo y en su mente los cambios que acompañan sus fases: insomnio en luna llena, cansancio extremo en menguante, energía desbordante en creciente. A este fenómeno popular, la gente empieza a llamarlo “fatiga lunar”.
En redes sociales abundan publicaciones de personas que aseguran dormir peor en noches de luna llena o sentirse sin energía en la fase menguante.
Otros reportan dolores de cabeza repentinos, alteraciones en el apetito o mayor sensibilidad emocional. Aunque los científicos tienden a ver estas percepciones con escepticismo, los relatos se repiten en distintas culturas.
Existen hipótesis que buscan darle sustento al fenómeno:
En corrientes espirituales, la luna es vista como reguladora de las aguas internas del cuerpo (recordando que somos 70% agua).
Se dice que sus fases potencian distintos estados: la llena activa, la nueva invita al recogimiento, la creciente impulsa proyectos y la menguante favorece cerrar ciclos. La fatiga lunar, en este marco, sería un llamado a escuchar la conexión con los ritmos cósmicos.
Tal vez la fatiga lunar no sea un diagnóstico médico, pero sí una invitación a reconectar con los ciclos naturales que influyen, de una u otra manera, en nuestra vida.
Ignorarlos puede ser un error; aprender a leerlos puede abrir un camino de autoconocimiento.
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