Cali, junio 24 de 2026. Actualizado: martes, junio 23, 2026 23:25
Seguramente has visto a un bebé mirar fijamente a un rincón vacío, reírse de la nada o seguir con la mirada algo que tú no puedes ver.
Estas escenas comunes han despertado la curiosidad de padres y expertos por igual. ¿Qué están viendo? ¿Es solo una fase del desarrollo… o hay algo más?
Desde el punto de vista científico, la explicación más lógica tiene que ver con el desarrollo visual del bebé. Durante los primeros meses, su vista aún no está completamente desarrollada.
Aunque su enfoque es limitado, son más sensibles a luces, sombras, movimientos y contrastes de color que a menudo pasan desapercibidos para los adultos.
Además, el cerebro del bebé no filtra los estímulos de la misma manera que el nuestro. Lo que para nosotros es un entorno “vacío”, para ellos puede estar lleno de estímulos visuales y sensoriales que aún no comprendemos del todo.

Más allá de la ciencia, hay una creencia muy extendida en el mundo espiritual: los bebés pueden ver seres o energías que los adultos no.
Según esta teoría, al estar recién llegados a este mundo, los bebés aún tienen una conexión más fuerte con lo espiritual. Algunas personas afirman que los bebés pueden ver ángeles, guías espirituales o incluso familiares fallecidos.
No es raro escuchar a padres decir que sus hijos pequeños ríen o balbucean hacia una esquina del cuarto, o que parecen estar conversando con alguien invisible.
En muchas culturas, esto no se considera extraño, sino un don natural que con el tiempo se va perdiendo.
A medida que los niños crecen y se adaptan al mundo racional, sus cerebros aprenden a descartar lo que no encaja con la lógica o con la experiencia diaria.
Es por eso que, según las creencias esotéricas, esta capacidad de “ver más allá” se va cerrando poco a poco, a menos que se cultive de forma consciente.
Entonces, ¿Es verdad que los bebés ven cosas que los adultos no? La ciencia nos dice que su percepción visual y sensorial es distinta, más aguda en algunos aspectos.
Pero el mundo espiritual propone que su pureza y conexión natural con lo invisible les permite ver más de lo que creemos posible.
Sea cual sea la explicación, lo cierto es que los bebés nos recuerdan que aún hay mucho por descubrir sobre la percepción humana y los misterios que nos rodean.
Tal vez ellos no solo estén mirando al vacío… tal vez estén viendo lo que nosotros ya olvidamos.
*Este artículo fue elaborado por un periodista del Diario Occidente usando herramientas de inteligencia artificial.
Fin de los artículos
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