Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: sábado, noviembre 7, 2026 10:49
Las ventas en el comercio minorista experimentaron una caída del 6,6 % a nivel nacional. Sin embargo, es el descenso del 7,1 % en las ventas de las tiendas de barrio durante enero de 2024 lo que debe encender las alarmas y generar una profunda reflexión sobre la situación económica del país.
Particularmente preocupante es el impacto en los estratos 1 y 2, que enfrentan un panorama aún más desafiante con decrecimientos del 9,4 % en las ventas y una disminución del 11,6 % en actos de compra.
Las tiendas de barrio no solo son un indicador económico sino también social. Más del 60% de las compras de alimentos en Colombia se realizan en estos establecimientos, siendo los estratos bajos y medios los que más frecuentan estos comercios. La caída en las ventas sugiere no solo una desaceleración económica, sino también un impacto directo en la capacidad de los hogares para acceder a alimentos básicos.
La pregunta que surge es inevitable: ¿cuánto influye el impuesto progresivo a los ultraprocesados en esta disminución de ventas? La carga impositiva, que aumentará hasta el 20%, afecta directamente a los estratos 1, 2 y 3, encareciendo alimentos consumidos mayoritariamente por estos sectores.
El gobierno, que obtuvo su respaldo mayoritariamente de los estratos populares, debe replantear su política económica. La idea de una nueva reforma tributaria para llenar el hueco no es la solución adecuada. Las señales económicas negativas son consecuencia de la reforma promovida el año pasado.
La posible aprobación de una reforma laboral que encarezca la contratación laboral añadiría más presión a una economía ya debilitada. Con un crecimiento económico del 0,6% en 2023, en comparación con el 7,3% en 2022, es evidente que se requieren ajustes significativos.
Es momento de atender la señal de alerta que llega desde las tiendas de barrio.
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