Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: sábado, noviembre 7, 2026 10:49
A pesar de que muchas personas se proponen metas cada año, pocas las mantienen o continúan trabajando en ellas.
En este sentido, algunos investigadores señalan que debemos buscar propósitos que estén alineados a nuestros valores personales; es decir, a algo que sea valioso para nosotros y no para los demás.
Y es que, se necesita poco tiempo -y ningún esfuerzo- para abandonar los hábitos y propósitos más saludables. Pero ¿por qué existe esa desconexión entre lo que se quiere conseguir y la realidad?
Cómo enfocar esos propósitos: el primer paso según la Dra. Claudia Sánchez, Gerente Médica de Abbott en Colombia, es cómo estructurar el reto.
“La palabra ‘propósitos’ puede tener una connotación negativa. Podría implicar que nos ha faltado motivación para algo. Es preferible la idea de establecer ‘intenciones’.
“Cuando se trata de hábitos saludables, cuando nos centramos en lo que podemos añadir a nuestras vidas, en lugar de lo que ha faltado, nos encontramos en una mejor posición para seguir adelante con el cambio de comportamiento. De lo contrario, podemos sentirnos exitosos durante unos días porque nos hemos restringido, pero luego llegamos al fin de semana y recaemos.” El enfoque consiste en realizar un cambio positivo. El éxito a largo plazo reside en los detalles.
“Lo que nos lleva a romper nuestros propósitos es que sean muy amplios. Céntrate en las pequeñas acciones”, afirma la Dra. Sánchez.
Los objetivos generales de mejorar la salud o estar en mejor forma no son cambios que se puedan hacer mágicamente, se necesitan acciones específicas para conseguir esos resultados, como comer alimentos más ricos en nutrientes y aumentar la actividad física. Necesitas objetivos SMART (por sus siglas en inglés) para conseguirlo.
Si se crea el objetivo con un enfoque en los hábitos nutricionales saludables, un objetivo SMART podría ser:
Considerar los nutrientes en cantidades suficientes para alimentar el cuerpo, pero también para satisfacer los antojos.
Hacer un seguimiento de lo que se consume para asegurarse de que el cuerpo está recibiendo lo que necesita. Aprender si se obtiene éxito o es necesario modificar algo en específico.
Los objetivos que no se pueden cumplir razonablemente son inútiles y frustrantes. Quizá 3 a 5 raciones de fruta y verdura al día sea algo que podamos alcanzar.
Pero, hay que pensar en pequeñas metas alcanzables -como 1 o 2 raciones- que podrían cumplir ese objetivo mayor.
¿El objetivo planeado es útil para la meta?
No perder de vista los objetivos diarios, semanales, etc. Registrar los progresos, aprender de los hábitos actuales y realizar los ajustes necesarios. Puede que comer fruta y verdura en la cena funcione mejor que en el desayuno.
Otra forma de avanzar en ese propósito es buscar asesoría de un profesional de la salud, y así mismo aplicar la metodología SMART.
Está claro que ser SMART es una parte importante para mantener el compromiso. Pensar en lo que se está comunicando al cuerpo también es un componente vital para mejorar dicha relación.
“Lo que deberíamos decir sistemáticamente a nuestro cuerpo con nuestras acciones es que vamos a cuidar de él. Te daré el combustible que necesitas, los sabores que te gustan y la satisfacción que anhelas”, explica la Dra. Sánchez.
“Puede que una noche le demos más porciones de pizza de las que necesita, pero lo escucharemos y la próxima vez añadiremos proteínas y fibra a nuestra comida”.
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