Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: sábado, noviembre 7, 2026 10:49
La Amazonía -una vasta región conformada por nueve países y un territorio de ultramar- alberga el bosque tropical más grande del planeta, lo que la convierte en una zona única e irremplazable.
Su valor natural es incalculable para la biodiversidad global y para el bienestar humano, pues, además de ayudar a estabilizar el clima y el ciclo hidrológico mundial, genera servicios ecosistémicos que sustentan la seguridad alimentaria, el agua y la energía del planeta.
Conservar y proteger sus 6,9 millones de kilómetros cuadrados de territorio -6,5 millones de ellos de bosques- que, según datos de la WWF, albergan el 10% de la biodiversidad mundial, el 14% de las aves, el 9% de los mamíferos y el 8% de los anfibios requiere enormes esfuerzos conjuntos y toda la acción colectiva, desde el conocimiento ancestral hasta la tecnología más sofisticada.
La biodiversidad de la cuenca amazónica y su rol fundamental en la lucha contra el cambio climático hacen de esta región uno de los grandes epicentros de la investigación científica.
Sin embargo, la vastedad del terreno, la dificultad de acceso y la densidad de su vegetación son verdaderos desafíos para la ciencia.
No obstante, hoy, la tecnología está contribuyendo a impulsar esta misión: modelos de inteligencia artificial (IA) han llegado para complementar a los rigurosos ejercicios científicos y el conocimiento tradicional.
Una sinergia impulsada por el Instituto Alexander von Humboldt y el Instituto SINCHI, el Centro de Investigación CinfonIA la Universidad de los Andes y el programa AI for Good de Microsoft, permitió la puesta en marcha de Guacamaya, un ambicioso proyecto apalancado en tecnología de punta para monitorear y conservar la Amazonía.
La iniciativa busca consolidar un modelo que tenga una comprensión más completa y amplia de la Amazonía y que pueda, de forma simultánea, hacer un monitoreo permanente del bosque y la biodiversidad, identificar amenazas, generar información de valor para formular políticas públicas de conservación, apoyar proyectos de producción sostenible y compartir el conocimiento.
Todo esto con servicios de IA que lo convierten en un modelo guardián de esta invaluable región del mundo.
“La capacidad de analizar cantidades masivas de datos es crítica porque sabemos que es una selva tropical que abarca países y millones de kilómetros cuadrados. Entonces, para tener una visión global de la cuenca del Amazonas, realmente se necesita el poder de la IA y estos nuevos modelos.
Además, para proteger la selva tropical más grande del mundo de los efectos del cambio climático, debe haber un esfuerzo conjunto de todos los países que tienen un interés en la Amazonía.
Realmente esperamos que los líderes de la región y todos nuestros hermanos latinoamericanos tomen este proyecto como propio” señala el Profesor Pablo Arbeláez Escalante, Director del Centro de Investigación y Formación en Inteligencia Artificial y profesor Asociado de la facultad de Ingeniería de la Universidad de Los Andes.
“El proyecto Guacamaya nos ubica en un escenario en el que la información que han generado nuestros científicos será aprovechada por la IA para encontrar soluciones para la Amazonía en un tiempo más corto, con menos recursos y más precisión. Nuestro conocimiento sobre la Amazonía será el respaldo a la IA. Tenemos series de información histórica que servirán para crear algoritmos a partir de los cuales conseguiremos respuestas oportunas sobre fenómenos determinados”, indica Luz Marina Mantilla Cárdenas, Directora General del Instituto SINCHI.
Los datos permiten el avance de la ciencia e informan los esfuerzos de conservación. Aunque los institutos, las ONG´s, los investigadores y la academia suelen tener una gran cantidad de información, la dificultad radica en que usualmente dicha información está en silos, otras veces no es interoperable (los datos están almacenados en diferentes formatos y ubicaciones, lo cual impide que se puedan utilizar juntos) o las organizaciones carecen de la capacidad de cómputo que se requiere para procesarla.
Para solucionarlo, Guacamaya se nutrió de la riqueza de la información que tienen estas instituciones, refinó, limpió, estandarizó y sumó nuevas fuentes de información y creó modelos de inteligencia artificial que permiten procesar la data de una manera mucho más eficaz y con un alto porcentaje de fiabilidad.
Los algoritmos creados por la Universidad de Los Andes y Microsoft lograron optimizar procesos desgastantes, en su mayoría manuales, permitiendo a los científicos ampliar y acelerar su investigación.
Amazonas: El mayor bosque tropical del mundo está en peligro por deforestación. Conoce la realidad de la amazonía:
La Amazonia – Nuestro trabajo / WWF España
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: