Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: sábado, noviembre 7, 2026 10:49
Este sábado, 22 de octubre, será presentado el libro “Crónicas de Gardeazábal”, una publicación editada por la Secretaría de Cultura del Valle del Cauca, que recoge algunos de los textos de opinión del escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal en los últimos tres años.
La obra será presentada a las 7:00 de la noche en la Feria Internacional del Libro de Cali, en la carpa El Valle y sus letras, con un conversatorio entre Gustavo Álvarez Gardeazábal y el periodista Mauricio Ríos Giraldo, jefe de redacción del Diario Occidente.
Como adelanto de “Crónicas de Gardeazábal”, publicamos el prólogo escrito por Mauricio Ríos:
El 21 de marzo de 2020, 15 días después de la aparición del primer caso de covid-19 en Colombia y cuando las restricciones para evitar el contagio del virus comenzaban, Gustavo Álvarez Gardeazábal sorprendió a sus seguidores en las redes sociales y a sus contactos de WhatsApp con la primera Crónica del Enchuspado.
Sólo un día después de que el gobierno nacional decretara el aislamiento para los mayores de 70 años de edad, el escritor abrió una ventana que le permitió mantener contacto con el mundo exterior durante el aislamiento, el cual cumplió rigurosamente en su finca, El Porce.
La primera crónica, titulada “Patojo mentiroso”, en la que Gardeazábal cuestionó al alcalde de Popayán, que resultó contagiado de covid-19 en España y, al regresar a Colombia, anduvo por Bogotá y su ciudad como si nada, fue reproducida por varios medios de comunicación que, ante la acogida, demostrada en reproducciones, lecturas e interacciones, la convirtieron en sección fija.
Sólo cuatro días después de la aparición de la primera Crónica del Enchuspado comenzó la cuarentena general, entonces no eran sólo los adultos mayores los encerrados, sino también, contadas excepciones, todos los colombianos.
Gardeazábal se convirtió, entonces, con su estilo crítico y sin filtro alguno, en el cronista de esa nueva y extraña realidad marcada por el aislamiento, el miedo al contagio y la incertidumbre.La palabra “enchuspado”, un vallecaucanismo que significa encerrado, hasta ese momento desconocido por muchos colombianos, se convirtió en parte de la cotidianidad de quienes buscaban algo diferente en medio del aletargado aislamiento.
Escribir la crónica, sin duda, era una catarsis para el autor, así como leerla y escucharla también lo era para sus lectores y oyentes.
Fue en la Crónica del Enchuspado donde nació “la rebelión de los viejitos”, como el mismo Gustavo Álvarez Gardeazábal llamó a la protesta de los mayores de 70 años contra las restricciones que, a partir de esa edad eran más severas.
Allí también se dio a conocer el cóctel cuasi milagroso con el que Jimeno Rojas y otros médicos caleños salvaron de la muerte a miles de contagiados, y fue allí donde se plantearon sendas reflexiones sobre los cambios culturales impuestos por la pandemia, como los entierros sin funeral, las celebraciones sin reuniones y hasta las nuevas formas de practicar el sexo.
El 31 de agosto, cuando terminó el aislamiento obligatorio, el escritor anunció el fin de las Crónicas del Enchuspado, pero muchos de quienes lo leyeron o escucharon a lo largo de las 164 ediciones se manifestaron para pedirle que siguiera, y fue entonces cuando, libre del “enchuspamiento”, comenzó a publicar, de lunes a viernes, las Crónicas de Gardeazábal, que ya superan las 500 y que constituyen un fenómeno que vale la pena analizar desde la Comunicación Social por la forma en la que cada día llega a una audiencia incontable, pero calculada en cerca de 200 mil personas.
Gardeazábal no escribe ni lee sus crónicas para algún medio en particular.
El audio, que cada mañana sube a www.spreaker.com y comparte a sus contactos de WhatsApp, y el texto que envía por correo electrónico son multiplicados por una gran cantidad de medios de comunicación. Son tantos que ni el mismo escritor sabe cuántos.
Además de Amazon Music, que ante el boom de las Crónicas se comunicó con el escritor y le pidió autorización para publicarlas, varias plataformas de podcast, como spotify.com, tunein.com, podcastaddict.com, emisorascolombianas.co y co.domiplay.net, “cuelgan” los audios del autor tulueño, al igual que lo hacen canales de Youtube, como NED Internacional, y emisoras de señal abierta y virtuales que incluyen en su programación las opiniones y análisis de Gardeazábal.
Así, medios tan diversos y que originan desde distintos puntos de la geografía nacional, como Violeta Stereo, en Casanare; Don Tamalio, en Ibagué; el Informativo del Guaico y Testimonio, en Nariño; Proclama, en el Cauca; Cali 24 horas, Full Cali y el Diario Occidente, en el Valle del Cauca; Juan Paz y Ruta Noticias, en Antioquia; Barrancabermeja News, en Santander, y otros tantos, que ni el mismo escritor sabe, publican o emiten sus crónicas de lunes a viernes.
En Barranquilla, Armenia, Pereira, Manizales y Apartadó también hay portales y emisoras que incluyen la opinión diaria de Gardeazábal en sus contenidos, al igual que lo hacen medios nacionales como Las Dos Orillas y otros que, dependiendo del tema, lo publican, como lo hizo recientemente el periódico El Tiempo con “Otra vez el Inpec, otra vez Tuluá”, la crónica en la que el escritor habló sobre el incendio que dejó 56 reclusos muertos en la cárcel de su ciudad natal.
Las reproducciones de las Crónicas de Gardeazábal en podcast, emisoras virtuales y Youtube, así como las lecturas en los medios digitales son cuantificables, pero no es posible saber cuántas personas las escuchan en emisoras de señal abierta ni en WhastApp, aplicación de mensajería instantánea a través de la que es reenviada una y otra vez de manera viral.
Con este ejercicio diario y con la gran cantidad de medios de comunicación que lo reproducen, Gustavo Álvarez Gardeazábal es, de lejos, el columnista más leído de Colombia, y marca una nueva manera de generar opinión, en la que el autor, con la importancia de su nombre y el peso de su capacidad argumentativa, es el medio en sí.
A lo largo de los casi 60 años que lleva opinando, a Gardeazábal lo han echado de aquí y de allá, porque su pluma y su lengua tarde o temprano incomodan a algún poderoso que, ingenuamente, cree que así puede callarlo. Con esta nueva forma de publicar sus columnas, el escritor encontró una manera de librarse de la censura.
Por eso, este libro, idea de Leonardo Medina Patiño y que recoge una selección de sus crónicas, hecha por quien escribe estas palabras, era necesario, para dejar constancia impresa de la genialidad de un opinador provocador y cuestionador que siempre se las arregla para reinventarse y hacer y decir lo que le da gana.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: