Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: sábado, noviembre 7, 2026 10:49
No es poca cosa lo que está en juego con las votaciones de este domingo; la elección del presidente de la República afecta para bien o para mal la vida del país, no sólo durante los cuatro años de gobierno, sino mucho más allá, pues las decisiones que toman los mandatarios tienen impactos y consecuencias que traspasan sus periodos.
Por eso preocupa que este domingo, cuando los colombianos deberán elegir entre Gustavo Petro y Rodolfo Hernández al sucesor del presidente Iván Duque, se repita el abstencionismo al que, al parecer, el país ya está resignado.
Que 17 millones de los 39 millones de ciudadanos habilitados para votar, es decir, el 45%, no participaran en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, el pasado 29 de mayo, es una señal del poco compromiso de casi la mitad de la población con el futuro del país.
Muchos celebraron que la abstención se redujo en la votación anterior, pues disminuyó unos cuantos puntos, pero la realidad es que la cantidad de colombianos que no votan sigue siendo vergonzosa.
A ellos, a quienes no saben por quién votar y contemplan la posibilidad de abstenerse o votar en blanco, hay que invitarlos a tomar partido y no dejar una decisión tan importante para Colombia en manos de otros.
Hay dos modelos de país, ambos candidatos representan propuestas de cambio, pero son cambios muy diferentes.
Que muchos no voten o que otros lo hagan en blanco no evitará que uno de los dos candidatos sea elegido presidente de la República, por ello, lo responsable es evaluar la viabilidad de sus propuestas, sus trayectorias y, claro, sus compañías, pues se gobierna con quienes se hace campaña, y, entonces, votar masivamente para que quien sea elegido reciba un mandato claro que le dé tranquilidad y gobernabilidad.
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