¿Para dónde va el centro?

Por Mauricio Ríos Giraldo

Las diferencias al interior de la Coalición de la Esperanza no son poca cosa, así después de lo ocurrido en el debate del martes traten de enviar un mensaje de que todo está bien entre los precandidatos presidenciales del centro y que se trata de diferencias normales…

Y es que el reclamo de Íngrid Betancourt a Alejandro Gaviria por recibir el respaldo de políticos tradicionales -de Cambio Radical y del Partido Liberal- y la fuerte respuesta que le dio el exministro a la exsenadora se suman a la secuencia de hechos que evidencian que la cohesión al interior de esta coalición es relativa y muy frágil.

Así, por ejemplo, cuando Jorge Enrique Robledo, se refirió a los hermanos Galán como “malparidos”, aunque al tema se le dio un manejo jocoso, en verdad reflejó la inconformidad del precandidato por el Partido Dignidad con posiciones de los herederos del Nuevo Liberalismo, Juan Manuel y Carlos Fernando Galán.

Al interior del grupo hay molestias -no sólo de Robledo- porque consideran que las actuaciones de los Galán parecen más enfocadas en su beneficio político y el de su partido que en los de la coalición, y como ejemplos de ello citan la decisión del Nuevo Liberalismo de presentar lista aparte al Senado, y la propuesta de Juan Manuel Galán de reducir de siete a tres los precandidatos que irán a consulta por el centro.

La gran pregunta es qué tanto se debilita el centro por estos enfrentamientos internos, pues si bien es normal que haya diferencias, en las coaliciones de centro derecha y de izquierda se ve mayor cohesión.

Y hábilmente desde los extremos han sabido aprovechar estas situaciones para caricaturizar al centro como la “Colisión de la Esperanza”.

Lo más grave para el centro es que, en medio de las tensiones internas de su coalición, no se descarta que alguno de los candidatos termine por renunciar, lo que podría ocasionar una verdadera colisión…

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