Vuelve y juega -por enésima vez- el intento de reducir el Congreso de la República. Casi en cada legislatura se presenta un proyecto con este propósito y siempre -por obvias razones- fracasa.
En esta oportunidad la autora de la iniciativa es la senadora uribista Paloma Valencia, que presentó una propuesta mucho más radical que las anteriores, pues busca reducir el número de curules del Congreso a menos de la mitad.
La propuesta de Valencia es pasar de los 280 congresistas actuales a 135, divididos así: 66 senadores y 69 representantes a la Cámara.
En el caso de la Cámara el proyecto plantea que se elegirían dos representantes por cada departamento y el distrito capital y habría tres curules por circunscripción especial para indígenas, afrodescendientes y colombianos residentes en el exterior.
El año pasado, al comienzo de la pandemia, se presentó una iniciativa que buscaba reducir el número de congresistas a 175, pero se hundió. Si no pasó ese, es menos probable que prospere este proyecto, que es mucho más drástico.
Si bien al interior del Congreso este tipo de iniciativas son impopulares, pues van en contra de los intereses de los propios legisladores -a quienes se les reducirían a la mitad las posibilidades de ser reelegidos-, a la opinión pública -que mayoritariamente desaprueba al legislativo- le encantan.
Sin embargo, más allá de la mala imagen del Congreso, hay quienes sostienen que su reducción debe evaluarse muy bien, pues podría ocasionar debilitamiento democrático, pues consideran que un legislativo más pequeño es más fácil de manipular o comprar por parte del Gobierno de turno y que, además, en un país tan diverso como Colombia, muchas expresiones se quedarían sin voz ni voto en las decisiones nacionales.
Quienes defienden el tamaño del Congreso de Colombia sostienen que las democracias más sólidas tienen, salvo contadas excepciones, legislativos numerosos; el de Canadá, por ejemplo, tiene 445 curules; el de Estados Unidos, 535. Se podría creer que es algo relacionado con el tamaño de sus territorios, pues estos dos son países muy grandes, pero no, Alemania, que tiene un área equivalente a casi la tercera parte de Colombia, cuenta con 709 legisladores.
Quienes así piensan, sostienen que la solución no es acabar con el Congreso, sino elegir mejores congresistas…
Sin embargo, hace menos de un año Italia aprobó un referendo que le quitó 345 escaños a su congreso, que pasó de 630 a 400 curules en la Cámara y de 315 a 200 en el Senado.
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