¿Los jóvenes pueden elegir presidente?

Por Mauricio Ríos Giraldo

“Los jóvenes pueden poner presidente”… “Los jóvenes pueden renovar el Congreso”…

Frases como las anteriores se escuchan mucho por estos días entre quienes analizan la coyuntura del paro nacional desde la óptica política y sostienen que, si se organizaran y decidieran participar activamente en las próximas elecciones, los jóvenes serían decisivos.

En marzo del año entrante, es decir, dentro de nueve meses, se elegirá el nuevo Congreso de la República y dentro de un año será la primera vuelta de las elecciones presidenciales, ¿Cuánto podrían influir los jóvenes en ambos procesos?

Se calcula que en Colombia hay cerca de ocho millones de jóvenes, entre los 18 y los 26 años de edad, pero, según los cálculos de la Registraduría, sólo cerca de tres millones de ellos participan en las elecciones.

Si se aplica matemática elemental, se concluye, entonces, que los jóvenes tienen el potencial electoral para definir la elección del presidente de la República y, por lo menos, la mitad de los congresistas.

Las cifras dan, pero una cosa es tener el potencial electoral y otra, muy diferente, usarlo. Si los jóvenes se animan y votan en el 2022, podrían renovar la política colombiana.

* * *

Hablando del paro y de procesos democráticos, el exprocurador Fernando Carrillo reapareció con una propuesta interesante para superar la crisis…

En un artículo publicado en El País de España, el exconstituyente propuso realizar una consulta popular que consulte a toda la sociedad para sacar adelante los grandes cambios que se requieren en Colombia.

“Una consulta popular como herramienta para transformar a Colombia y dejar atrás los odios, superando obstáculos que han impedido las grandes reformas que alimentan la inconformidad y la protesta ciudadana. Las urnas serán el punto de convergencia”, dijo Carrillo.

La idea del exprocurador es que mediante esa consulta popular se definan temas como la renta básica, el fortalecimiento de la protección social, el acceso a salud de calidad, la generación de empleo decente, la equidad de género y hasta una reforma a la justicia y a la Policía.

Carrillo, de 58 años de edad, fue uno de los jóvenes que en 1990 -cuando tenía 27- impulsaron la séptima papeleta, que le dio paso a la Asamblea Nacional Constituyente, de la que además fue miembro.

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