Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
Entre las muchas afectaciones que ha ocasionado el largo paro nacional, que hoy completa 21 días, está la pérdida de las restricciones para enfrentar el covid-19 justo en el peor momento de la pandemia. El tercer pico de contagios no sólo ha sido el más fuerte, sino también el más largo, Colombia lleva tres semanas reportando en promedio 500 muertes diarias por el virus y aún no hay tendencia a la baja.
Además del efecto de las marchas y las concentraciones, que se convierten fácilmente en focos de contagio por la aglomeración y los gritos, así quienes participen en ellas lleven tapabocas, lo ocurrido en ciudades como Cali, donde las alteraciones del orden público generaron una situación de caos, condujo al desconocimiento automático de las restricciones en las dos semanas críticas.
Más complejo aún es que ahora, cuando la ciudad ha recobrado parte de la tranquilidad, pero no se normaliza del todo, resulta prácticamente imposible endurecer las restricciones, pues el comercio, que ya estaba golpeado por la pandemia, cayó en una crisis mayor por cuenta del paro. En ese sentido, aunque estamos en el peor momento de la pandemia, permitir la apertura de restaurantes y establecimientos nocturnos, como lo hizo la Alcaldía de Cali, es un asunto de vida o muerte para estos negocios, sus empleados y toda la cadena que directa e indirectamente depende de ellos.
Buena parte del país, y muy especialmente Cali, está entre el hambre y la pandemia. Esto quiere decir que, pese al riesgo de contagio, se debe permitir el mayor número de actividades productivas, pero siendo lo más estrictos posible en la aplicación de los protocolos de bioseguridad. Hoy más que nunca la salud y la vida de cada persona dependen de su autocuidado.
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