Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: sábado, noviembre 7, 2026 10:49
Por obvias y lamentables razones, el Ministerio de Defensa ha sido un cargo clave en la historia reciente de Colombia. En el momento actual, los desafíos para esta cartera son mayúsculos, pues los problemas de violencia, orden público e ilegalidad están a la orden del día tanto en las zonas rurales, especialmente aquellas donde hay cultivos ilícitos, como en los grandes centros urbanos.
En ese contexto, no son pocas las tareas prioritarias que debe afrontar el nuevo ministro de Defensa, Diego Molano. Sólo en lo corrido del año se han registrado diez masacres en el país, un fenómeno que el año pasado dejó 381 personas asesinadas en 91 casos.
Al mismo tiempo, la consolidación de nuevos grupos criminales demanda acciones contundentes por parte del Estado para evitar la consolidación de estas organizaciones que buscan controlar el narcotráfico y la minería ilegal, y que en regiones como el Catatumbo, el Pacífico nariñense (Tumaco) y el norte del Cauca se han implantado regímenes de terror que deben ser desmontados por las autoridades, antes de que estos criminales recluten, destierren y maten a más colombianos indefensos.
En las ciudades, y Cali es un ejemplo de ello, las autoridades locales no dan abasto para contrarrestar la arremetida de la delincuencia común y menos la del crimen organizado; el robo, en todas sus modalidades, y el homicidio, siguen perturbando la tranquilidad de la gente. El Ministerio de Defensa debe actuar allí también, pues las alcaldías no tienen los recursos suficientes para enfrentar una amenaza de tal magnitud.
En resumen, estas tareas son un gran reto para una persona que no ha estado antes en cargos de seguridad. El país necesita que al nuevo Ministro le vaya bien.
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