Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
El aumento de la mendicidad infantil en Cali es evidente, durante la pandemia ha aumentado la presencia de niños y niñas que piden limosna o venden dulces en los semáforos. Son innegables las pruebas de aumento de la pobreza por cuenta del aislamiento.
En todos los estratos hay niños sin ir al colegio y padres que se quedaron sin trabajo, y en los sectores populares ambas situaciones pueden derivar en que muchas familias queden prácticamente en condición de mendicidad. Qué situación tan difícil.
La asistencia de los niños al colegio les permitía a los padres salir a trabajar mientras sus hijos estudiaban y, además, les garantizaba a los menores de edad el desayuno y en muchos casos hasta el almuerzo, proporcionados en la institución educativa. En las actuales condiciones y, pese al aislamiento, muchos de esos padres desempleados salen a rebuscar el sustento para sus familias y no tienen más opción que llevar consigo a sus hijos, exponiéndolos no solo al contagio del covid-19 sino a los conocidos peligros de la calle.
El Estado debe hacer algo urgente para que esta emergencia sanitaria no aumente el número de personas en condición de mendicidad, y mucho menos si se trata de niños. Es necesario que, a través del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, se asista de manera integral a estas familias, para garantizar que permanezcan unidas y que no se vean en la necesidad de mendigar y correr, entre muchos otros otros, el riesgo de contraer el coronavirus.
Además de propiciar las condiciones para que no se pierdan más empleos y no haya más familias en esta situación, hay que pensar en estímulos para las empresas que contraten nuevo personal y en el impulso a emprendimientos. Hay que evitar que el covid-19 nos deje un país en la mendicidad.
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