Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
Ahora que, con motivo del regreso a clases en las escuelas y los colegios públicos, se habla a lo largo y ancho del país del programa de alimentación escolar, PAE, vale la pena hacer un llamado a que se realice una veeduría ciudadana permanente a esta estrategia, pues el histórico de irregularidades asociadas a la entrega de desayunos escolares así lo amerita.
El PAE tiene una gran importancia que va más allá de solucionar el problema de falta de alimento para miles de niños y adolescentes de escasos recursos, este programa es, además, un factor efectivo para combatir la deserción escolar. Recibir el desayuno y en algunos casos el almuerzo, se convierte en la razón por la que muchos estudiantes acuden día a día a los planteles.
Los escándalos relacionados con el PAE van desde la entrega de comida decompuesta, meriendas poco balanceadas y raciones miserables hasta sobrecostos como el tristemente célebre caso de las pechugas de pollo facturadas a $40 mil en Cartagena.
Como los entes de control son poco efectivos en la lucha contra la corrupción, en el caso del PAE es necesario que docentes y padres de familia reporten cualquier anomalía, para evitar que los recursos destinados a la alimentación de los escolares se desvíen hacia fines corruptos.
La veeduría al PAE, además, debe evaluar la calidad y la pertinencia de los alimentos, para que los estudiantes reciban comida nutritiva, bien preparada y balanceada, que contribuya a su sano crecimiento y fomente en ellos los buenos hábitos alimenticios.
El PAE comenzó a funcionar ayer mismo en las instituciones educativas a cargo de la Gobernación del Valle; en las de Cali se espera que el programa inicie antes de tres semanas, debido a los trámites administrativos. Ojalá ambos casos sean modelo nacional.
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