Cali, junio 4 de 2026. Actualizado: jueves, junio 4, 2026 21:07
El poder terapéutico que tiene una mascota es muy efectivo contra problemas de estrés, depresión, autoestima y de salud. Un perro es un excelente compañero para reducir el dolor, la ansiedad y curar el alma de personas con enfermedades o con algún problema emocional.
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La mejor forma de compartir con un canino son las terapias asistidas que tienen como propósito que ellos brinden acompañamiento y consuelo a personas con enfermedades cardíacas, cáncer, trastornos mentales, entre otros diversos problemas de salud.
Los beneficios que aporta una terapia asistida con perros, no solo mejora la salud, sino que poseen efectos psicológicos, psicomotores y educativos.
Disminuye la ansiedad y el estrés
El sonido del perro mientras que el paciente lo acaricia y la sensación que provoca cuando está acurrucado en los pies, garantiza que la persona se sienta a gusto y tranquila.
Mejoran las habilidades sociales
De acuerdo con estudios, cuidar de un perro y tener un mayor apego a ellos durante la adolescencia provoca mayor empatía y confianza en la edad adulta. Asimismo, es una influencia positiva para fortalecer otras relaciones.
Mejora la salud del corazón
Tener una mascota o realizar una terapia con ella, es una adecuada forma de reducir los factores de riesgos de enfermedades del corazón, a favorecer los niveles de colesterol y a llevar una vida saludable.
Mejoran el autoestima
Otros de los beneficios de este tratamiento es que reduce la negatividad y aumenta la autoestima. Las personas que hacen terapias con perros o tienen uno en casa suelen ser más felices de las personas que no lo tienen.
Las mascotas regalan momentos de felicidad y diversión. Además, son una gran compaña para los adolescentes con problemas emocionales, como la depresión y la soledad.
Ayudan en la rehabilitación de enfermedades
Los perros son perfectos para terapias de hospitales y centros de rehabilitación, puesto que pueden ayudar a la mejora del contacto interpersonal y social de los pacientes, así como favorecer su movilidad.
También son capaces de detectar enfermedades como el cáncer, bajos niveles de azúcar en la sangre, sirven como incentivo y motivación y pueden ayudar a una persona con convulsiones.
Al tener que acariciar y cuidar a una mascota las personas enfermas empiezan a olvidar de sus miedos y traumas para concentrarse en el gran compañero que tienen al lado.
• Niños que se someten a procedimientos dentales
• Personas que reciben tratamientos contra el cáncer
• Adolescentes con problemas emocionales
• Personas con demencia y ansiedad
• Víctimas de violencia o abuso
• Personas hospitalizadas
Tener la compañía de un perro mejora la salud física, mental, emocional, psicológica, ya que obliga a hacer diversas actividades que de otra manera no harían las personas que se sienten enfermas o sin ánimos.
Fin de los artículos
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