La abstención en el Concejo de Cali fue muy alta, del 53%, quiere decir que 911.000 ciudadanos dejaron que una gran minoría escogiera el cabildo municipal, y los blancos alcanzaron 109.295 votos, acompañados de 42.594 no marcados. Quiere decir que más de 150.000 caleños rechazaron a todos los partidos y sus candidatos al Concejo.
Y los blancos le ganaron ampliamente a todos los concejales y a la más votada, Audry María Toro, que obtuvo 22.524 votos, y a la siguiente, Tania Fernández, 20.544 votos. Esto obliga a que el Cabildo elegido y el alcalde Jorge Iván Ospina den clara lectura de estas circunstancias, porque todos los concejales elegidos alcanzaron 637.418 votos, que representan solo el 38% de la ciudad.
La Asamblea del Valle tuvo resultados peores, fue escogida por 1.288.000 personas, pero la gran mayoría, 1.710.000 personas, no votaron y, como si esto fuera poco, el número 1 en el departamento fue blanco, con 318.531 y no marcados 185.761 votos, alcanzaron el 29.7% de los votantes, ganándole por donde se mire al partido más votado, la U con 291.713 votos, una mayor crisis.
Vale la pena que la nueva gobernadora Clara Luz Roldán y el nuevo alcalde Jorge Iván Ospina armen equipos y trabajen con toda la ciudadanía, se les recomienda un manejo cuidadoso con sus corporaciones públicas, Asamblea del Valle y Concejo de Cali, para que no crezca su crisis de representatividad.
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