Cali, noviembre 8 de 2026. Actualizado: sábado, noviembre 7, 2026 10:49
No es gratuito que en Colombia las campañas políticas le apuesten siempre a la polarización; “divide y reinarás” es una estrategia cada vez más usada, que resulta útil para los fines electorales de algunos, pero que le hace un gran daño a la democracia. A quienes fundamentan sus campañas en las estructuras políticas tradicionales les conviene que quienes pueden votar libremente no lo hagan, pues así garantizan su triunfo.
En el caso de Cali, por ejemplo, ¿qué pasaría si el 54,62% que no votó en las anteriores elecciones de alcalde y Concejo, en 2015, lo hiciera ahora? El resultado, sin duda, sería de renovación, pues la decisión no estaría en manos de las maquinarias políticas. Lamentablemente es más fácil lograr que los ciudadanos se abstengan de votar.
Las peleas, los escándalos y el acumulado de promesas incumplidas lleva a una inmensa mayoría a tomar la decisión errada de no participar en las elecciones. Ignoran estas personas que con sus votos podrían acabar con eso que tanto les molesta de la política.
Pero la abstención no es la única consecuencia negativa de esta forma perversa de buscar votos. Lamentablemente, el común de los políticos hace campaña pensando en ganar y no en cómo gobernar, y quien alienta el odio, cuando resulta elegido, tiene que lidiar con la animadversión y con la división que él mismo generó, y eso se traduce en una alta insatisfacción ciudadana.
Por lo anterior, los gobernantes se desgastan tan rápido. La luna de miel, como se conocía el periodo inicial, en el que la opinión pública veía mayoritariamente bien a quien llegaba nuevo a un cargo, es cosa del pasado por cuenta de la forma maquiavélica en la que se hace proselitismo, a partir del desprestigio del contrario.
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