Desde la época en que Hugo Chávez era el presidente de Venezuela, el gobierno ha sido permisivo frente a las armas que están en manos de los ciudadanos.
Con la creación de los Círculos Bolivarianos, personas fieles a su ideología fueron armadas con el propósito de divulgar la doctrina de la llamada “revolución” y controlar la población.
Muchos de estos grupos se convirtieron en bandas dedicadas a la criminalidad pero lograron protagonismo en abril de 2002 cuando Hugo Chávez recobró el poder, luego del fallido golpe de estado.
Los Círculos Bolivarianos se transformaron en verdaderas estructuras con una formación y entrenamiento castrense, legitimadas con la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas aprobada en 2008 cuando nacen las ‘milicias’ que empezaron a funcionar como un cuerpo armado legalizado.
A la locura de dotar con fusiles a los civiles se suma un hecho más irracional: entregar misiles antiaéreos a la población, como ha sido anunciado en los últimos días.
Decisiones como estas y la de prohibir el ingreso de ayuda humanitaria cuando no se tiene alimentos ni medicamentos, son una muestra de la insensatez de un gobierno que ya no tiene el reconocimiento de la comunidad internacional, de su pueblo y buena parte de los militares.
El respaldo mayoritario a Guaidó como presidente interino, la decisión de Donald Trump de congelar los activos de Pdvsa y suspender los pagos al régimen de Maduro por el petróleo vendido en Estados Unidos y el rechazo de Miraflores a la ayuda que se encuentra paralizada en Cúcuta, determinarán el comienzo de la caída del chavismo.
Más temprano que tarde regresará la democracia y Colombia tendrá una labor fundamental en la recuperación de Venezuela.
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