Cali, noviembre 6 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 21:55
Reproducir y difundir videos como el de la riña a cuchillo es, sin duda, un estímulo a la violencia.
Hechos como el enfrentamiento a cuchillo entre dos hermanos en el centro de Cali, que fue registrado en video y terminó con la muerte de uno de ellos, lleva a preguntar cuál es el papel de la sociedad frente a las manifestaciones de violencia.
Si bien ante el estado de alteración de los dos sujetos, resultaba demasiado arriesgado intervenir para tratar de evitar un desenlace fatal, nada justifica grabar la riña y el asesinato para difundirlos a través de las redes sociales.
Claramente pudo más el morbo que la intención de salvar una vida. Quien utilizó su teléfono móvil para registrar en video tan aterrador suceso, le habría dado un mejor uso si lo hubiera usado para llamar a la línea de emergencia a pedir la intervención de las autoridades.
Más grave aún es que rápidamente las imágenes del asesinato pasaron de teléfono en teléfono y se volvieron virales, como si se tratara de un meme, un chiste o un video musical de moda.
¿En qué momento nuestra sociedad empezó a darle carácter de entretenimiento a una pelea a muerte entre dos hermanos?
Así, como este caso, en las redes sociales circulan videos de todo tipo de hechos violentos, que han representado dolor para quienes los han sufrido y para sus familias, que son consumidos por miles de personas que les dan categoría de reallity show.
El efecto de reproducir y reenviar este tipo de imágenes tarde o temprano afectará a toda la sociedad, pues se está construyendo una insensibilidad colectiva, ciudadanos que se están convirtiendo en consumidores de desgracias ajenas, que cada vez serán más resistentes a este tipo de escenas.
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