Cali, noviembre 6 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 21:55
Acierta el presidente electo, Iván Duque, al denunciar a los tiranos de la región.
Los tres meses de protestas contra el régimen de Daniel Ortega dejan al menos 300 muertos, la reacción del gobierno sandinista ante la insatisfacción ciudadana ha sido una represión brutal.
Paradójicamente, el presidente del país centroamericano, que hace varias décadas lideró el derrocamiento de un tirano, se convirtió en el peor opresor que ha tenido su pueblo.
Son muchas las razones por las cuales las mayorías nicaragüenses quieren que Ortega se vaya, pero la principal, que ha sido confirmada por la forma en la que ha reaccionado a las protestas, es que poco a poco, como lo hizo Nicolás Maduro en Venezuela, ha venido configurando una dictadura, adueñándose de todas las instancias del poder, al punto de llegar al exceso de convertir a su esposa en vicepresidenta.
Por eso hace bien el presidente electo de Colombia, Iván Duque, al denunciar ante la comunidad internacional a estos dos régimenes que amenazan la estabilidad institucional de la región.
Sin embargo, esto no es suficiente, no puede ser solo nuestro país, todas las naciones democráticas de América deben unir esfuerzos con el propósito de que Nicaragua y Venezuela haya una transición pronta y pacífica hacia la democracia plena.
La ciudadanía, la dirigencia política y empresarial colombiana deben mirarse en los espejos de las dos naciones vecinas para cuidarse de caer en los errores que las llevaron por la vía “legal” a caer en régimenes de facto.
Tal vez la principal moraleja de ambos casos es que una nación democrática debe defender la independencia de poderes y los contrapesos como garantías fundamentales para evitar que un líder o un grupo político colonice todos los espacios de poder del Estado, pues este es un camino que conduce a la dictadura.
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