Cali, noviembre 6 de 2026. Actualizado: jueves, noviembre 5, 2026 20:59
Mantener a “Santrich” en una fundación religiosa es un pésimo mensaje.
Pasan los días y el Gobierno Nacional sigue sin explicar las razones por las que alias “Jesús Santrich” fue trasladado del búnker de la Fiscalía a una fundación de la Conferencia Episcopal.
El otorgamiento de condiciones especiales de reclusión para el exguerrillero es un pésimo mensaje para un país en el que cientos de ciudadanos solicitados en extradición por narcotráfico esperan la resolución de su situación judicial en penitenciarías, sin ningún tipo de privilegio.
Desde que fue capturado por solicitud de la justicia de Estados Unidos, “Jesús Santrich” ha tratado de darle un tinte político al proceso en su contra y con la huelga de hambre que se dice inició desde entonces y con mensajes según los cuales el acuerdo de paz está en riesgo por este impasse, lo cual no es cierto, ha tratado de presionar al Gobierno Nacional, y parece que el plan, en el que ha sido secundado por “Iván Márquez”, le está funcionando.
Con todas las inconformidades existentes en torno a los beneficios judiciales y políticos que recibieron los cabecillas de las Farc tras el acuerdo suscrito con el Gobierno Nacional, resulta muy dañino que se tomen decisiones que sugieren que los jefes de la guerrilla podrán seguir delinquiendo sin que se les aplique plena justicia.
Culpable o no, “Santrich” debe someterse al mismo proceso que se le aplica a cualquier colombiano contra el que pese una solicitud de extradición, y el Gobierno Nacional no tiene porqué intervenir ni a favor ni en contra.
Para comprender la indignación que este caso ha despertado en la opinión pública colombiana basta ver las imágenes de los campos de concentración en los que las Farc mantuvieron en condiciones infrahumanas a cientos de secuestrados durante años en medio de la selva.
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