Hugo E. Gamboa Cabrera

Pobreza, mentiras y corrupción

Hugo E. Gamboa Cabrera

Las colectividades políticas tradicionales en Colombia, Conservador y Liberal, perdieron su esencia, su razón de ser; igualmente, los otros partidos (Cambio Radical, la U, etc.), que aparecieron gracias a la fragmentación que sufrieron los tradicionales, también están cuestionados porque resultaron iguales o peores.

Los colombianos, cansados de tanta corrupción y de tanta promesa incumplida, se han desentendido de su ideología y están entrando, peligrosamente, en ese cuento de la derecha y la izquierda.

Eso pasó en Venezuela, donde partidos tradicionales como Adeco, Copei y otros, cayeron en lo mismo que los partidos colombianos, situación aprovechada por Hugo Chávez para hacerse elegir gracias al populismo desplegado en su campaña, después de ser amnistiado por el presidente Rafael Caldera, político tradicional. Chávez juró entregar en cinco años el cargo presidencial, lo que jamás cumplió, pues se transformó de demócrata a dictador, tal como hizo Fidel Castro en Cuba, cuando entró triunfador a La Habana con su revolución, prometiendo respetar la Constitución y expulsando a los jesuitas de Cuba, con quienes realizó sus estudios básicos.

Me preocupa, como a millones de colombianos, que suceda lo mismo en el país, gracias al robo continuado de las arcas del Estado por parte de políticos tradicionales y al abandono en que tienen a gran parte de regiones como La Guajira, Chocó, el Atrato, por mencionar algunas, donde mueren niños por desnutrición y no se nota la mano del Estado. Por eso no me extraña que este pueblo, cansado y desilusionado, se decida por tomar un camino más riesgoso y tortuoso que el actual.

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