Sabido es que el Presidente Santos se irá a vivir con su familia a Londres inmediatamente termine su mandato en agosto del año próximo.
Por eso es necesario mencionar lo que recibirá el próximo mandatario, que no la va a tener fácil: Una reforma tributaria que causó daños enormes.
Debe ser reformada sin afectar a los colombianos con nuevos impuestos, para que la demanda interna y el crecimiento económico se fortalezcan, controlando el gasto estatal que fue inmenso. Una deuda externa e interna, impagable. Tendrá que ser muy creativo el Presidente que llegue para evitar un default igual al de Venezuela. Un desempleo galopante, gracias a la reforma tributaria y a la desconfianza de los inversionistas o empresarios. Duro reto. Pobreza.
En el gobierno Santos se abrió más la brecha entre ricos y pobres, gracias a la desbordante corrupción que circunda todo el país.
Una justicia lamentable, politizada hasta los tuétanos. Otro gran reto. Quién sea elegido Presidente no deberá actuar pensando en otro premio Nobel, pues las perspectivas se le embolatan. Los poderosos medios de comunicación, acostumbrados en estos ocho años a opinar y dar noticias sesgadas a cambio de pautas publicitarias gubernamentales exageradas. El garrote que van a dar cuando se les quite ese bombón es de esperarse. El nuevo Congreso. De pronto será revocado debido a que llegan muchos de lo mismo, obligando a una Constituyente. Sería sano para todo el país.
Feliz navidad y próspero año nuevo para todos. A la gente de “Occidente”, muchas gracias. Gracias por su independencia y mucho más por su honestidad informativa.
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