Aunque en la encuesta de “Cali cómo vamos” el concejo municipal obtuvo un puntaje de 46% de mala gestión, la realidad es que puede obedecer al poco conocimiento que sobre el mismo tiene la ciudadanía en general, porque el concejo municipal de Cali tiene una labor incesante que merece una puntuación superior a la allí otorgada.
Una de esas labores trascendentales es la aprobación del presupuesto para la vigencia fiscal del 2018. Y acaba de aprobarse por una suma aproximada de $3.3 billones de pesos, donde se demostró el manejo eficiente de las discusiones y de la dialéctica que debe surtirse en este cabildo, al abrir un debate difícil, complejo, como el del MIO, la reducción de presupuesto a algunas dependencias, la movilidad en Cali, la creación de algunas dependencias con la reforma administrativa que tienen poca gestión e impacto, entre otros debates que son necesarios para el discurrir de la administración pública.
Y allí hay que destacar la infatigable y preponderante labor de dos concejales: una es la presidente del concejo Tania Fernández, quien fue la coordinadora ponente del proyecto de acuerdo y el otro, el experto concejal Carlos Pinilla, quien fue el ponente de dicho proyecto de acuerdo, quien con pericia y conocimiento de lo público adelantó las controversias hasta el día 29 de noviembre en que fue aprobado el presupuesto del municipio para el año 2018.
El concejo municipal, en especial su comisión de presupuesto, se dedicó de lleno a estudiar renglón por renglón los rubros presupuestales para formular sus interrogantes a los secretarios de despacho citados a que rindieran su respectivo informe. Tal vez la ciudad no conoce los detalles de la gestión de control político y de trámite de proyectos de acuerdo, y por eso la calificación que les brinda.
La verdad que sorprende esa manera de abordar problemáticas de la ciudad como el jarillón del río Cauca, la seguridad ciudadana, el fomento al turismo y el empleo, la salud, la movilidad, entre tantos temas que han sido debatidos en este período. Hay allí, en esa corporación política, todo un fogón de debate que tal vez envidiaría Aristóteles o Platón en el ágora Griego.
Paralelo al debate del proyecto de acuerdo del presupuesto, cursan otros que son estudiados por los concejales con igual juicio, como son: i) la reforma al estatuto tributario municipal, ii) la aprobación de planes de ordenamiento zonal o de planificación urbana (UPU) iii) el plan integral de movilidad urbana, iv) la publicidad exterior visual; que seguramente saldrán aprobados antes de finalizar el período del concejo municipal en este año.
Es claro entonces que el concejo municipal tiene una labor permanente que debe ser más publicitada, que debe ser más próxima al ciudadano de a pie, porque es la junta directiva de la ciudad la que establece las políticas públicas y medidas para que seamos un mejor lugar para vivir.
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