Rosa María Agudelo

La caída del PIMU

Rosa María Agudelo

Una buena decisión tomó el Concejo de Cali al archivar el Plan Integral de Movilidad Urbana. Esta es una iniciativa que necesita la ciudad. Sin embargo, no se puede seguir tomando determinaciones sin estudios previos y sin consultar a todos los afectados.

El manejo de parqueaderos, el régimen tarifario planteado por la administración y la contribución tumbaron el plan. Entendemos que se requieren recursos para el MIO, pero imponer nuevos impuestos en una economía restringida y sin evaluar los impactos no es responsable. En buena hora los gremios reaccionaron y algunos concejales escucharon.

No comparto la posición del ponente, Diego Sardi, en la última plenaria. No nos basta con que el concejal haya estudiado el proyecto y que le parezca positivo.

Tampoco puede señalar a los participantes que se oponen de hacerle perder su tiempo. La democracia es de debate y construcción colectiva.

Cali es una empresa con 2,5 millones de socios. Sí, las buenas prácticas del sector privado para administrar hay que implementarlas, pero sin perder de vista que estamos hablando de una ciudad y de unos ciudadanos, no de un negocio.

En la lógica de lo público no basta diseñar un producto y establecer una una tarifa como se pretendía hacer con los parqueaderos.

No se sí detrás de la decisión esté sólo la conveniencia ciudadana, ojalá, o también haya presiones políticas al Alcalde por burocracia.

Lo cierto es que no todo puede pasar en patineta por el Concejo. Lo ideal es que en todos los proyectos se involucren entidades con capacidad para frenar las iniciativas cuando haya dudas sobre el beneficio general.

Es miope pensar que si se afecta el comercio el único afectado es el bolsillo de los empresarios…

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