Hugo E. Gamboa Cabrera

La informalidad desborda estadísticas

Hugo E. Gamboa Cabrera

Se siente en el ambiente cierta desconfianza con la inestabilidad jurídica que evita que inversionistas piensen establecer sus capitales acá, salvo aquellos países que donan dinero para el post-conflicto a cambio de negocios de minería y petróleo en zonas de reserva ambiental.

La última reforma tributaria, elaborada y aprobada para darles gusto a las calificadoras de riesgo, produjo un desaceleramiento económico desastroso.

El crecimiento económico tan bajo tiene con crisis emocional a todos. El incumplimiento de promesas de campaña acabó con la poca credibilidad de los colombianos en los partidos políticos. La polarización nos dividió en buenos y malos según el gobierno central.

Se irrespetó La Constitución con el desconocimiento del resultado del plebiscito del 2 de octubre de este año y, eso nos demostró que la institucionalidad estaba peligrando. Igualmente, se pretendió declarar como norma constitucional el acuerdo con las farc en Cuba; afortunadamente, la Corte Constitucional corrigió ese adefesio.

En fin, son varias cosas las que han afectado, de alguna manera, la emocionalidad de los colombianos.

La corrupción general, los malos negocios como la venta de CafeSalud a Medimàs, la justicia torcida y la política destruyendo esperanzas, también ayudan a aumentar temores.

Los taxistas se quejan de su calamidad laboral y culpan a Uber de eso, reconociendo que este último es una alternativa de transporte. Los trabajadores tercerizados a través de cooperativas, sin garantías prestacionales, también es una tragedia.

El aumento del desempleo se enmascara en el Dane. Es indudable que la economía está deteriorada, que la producción se contrajo y que el consumo interno se vino abajo.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar