Cali es una ciudad multicultural, festiva, que reconoce a quien llega a ella y lo hace propio, no lo expulsa. Incluso asume sus costumbres y las vive como si fuesen propias. Ya vimos el festival Petronio Álvarez como ha logrado convocar multitudes en un festejo que es del sabor Pacífico.
Pero hay otro festival, de connotación religiosa, que ha sido reconocido en la lista pertinente como patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO en el año 2012, como es el San Pacho que se celebra en Chocó. Sin embargo, antes de esa importante declaratoria, en Cali el concejo municipal a través del acuerdo 185 de 2006 -con ponencia del médico Carlos Pinilla- se había declarado patrimonio cultural de la ciudad el festival San Pacho.
El festival San Pacho cumple este fin de semana de Noviembre 11 años de celebrarse en Cali, liderado por la fundación Colonia Chocoana en Cali, que representa Leonel Rentería. Y es de resaltar por la valía que comporta un evento de esta categoría en un mundo que cada día es más frágil en cuanto a sus reservas culturales.
No es algo baladí ni frívolo el festejar alrededor de un Santo como Francisco de Asís, no tiene implicaciones de irrespeto. Por el contrario, no hay que olvidar que este Santo era el que protegía los animales y por eso los animalistas lo citan con frecuencia, a más que con el nombre de este Santo se ha hecho denominar el actual Papa Bergoglio.
Cali tiene entonces una oportunidad estos días de inicio de Noviembre para aproximarse a otro rito de las comunidades negras, que son dignas de resaltarse, donde no sólo es festejo, es gastronomía, encuentro, unidad en la diversidad, que es lo que pide a gritos esta Nación.
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