La semana pasada en una entrevista le preguntaron al Alcalde cómo se sentía. Respondió con una sola palabra: agobiado.
La palabra agobio alude a la preocupación, la ansiedad, la tristeza y el aburrimiento que siente una persona por una situación difícil de soportar. No es para menos que el Alcalde se sienta así. No pasa una semana sin que sea protagonista de un debate y objeto de infinidad de ataques. Son pocas las palabras de aliento y de reconocimiento a su gestión.
Todos los seres humanos necesitamos motivación y retroalimentación positiva para mantenernos en la ruta de nuestras realizaciones. Hasta la más recia de las personas puede sentirse derrotada si solo recibe mensajes negativos.
No quiero llamar a que dejemos de ver los problemas de la ciudad o las fallas de la administración, lo que invito es a que no solo veamos el vaso medio vacío. En las más sencillas teorías administrativas se alude a la zanahoria y al garrote. No estoy pidiendo que bajemos la vara con la que medimos a Armitage, solamente que miremos, valoremos y reconozcamos lo positivo de su gestión.
No lo hagamos por él, hagámoslo por Cali. Pensemos en lo que nos pasa cuando estamos desmotivados: perdemos el entusiasmo, dejamos de hacer y los resultados bajan. Entonces recibimos más garrote y el círculo vicioso nos lleva al fracaso.
¿Qué habría sido de la selección Colombia si frente a Perú sale a la cancha agobiada? No habría entregado todo en esos 90 minutos, habría perdido el partido y estaríamos fuera del Mundial. A Armitage le queda todo el segundo tiempo y Cali necesita ganar el partido. ¿Qué actitud vamos a tomar? ¿Vamos a dejarlo solo en la cancha o vamos a hacerle barra?
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