Entre leyes y abogados

Wilson Ruiz

Desde hace unos años se afirma que Colombia es un país de abogados, por la cantidad de legistas que existen. El Registro Nacional de Abogados del Consejo Superior de la Judicatura tiene inscritos 297.468 profesionales del derecho.

El aumento de la oferta repercute en el desempleo, disminuye el costo de los servicios y genera graves problemas por la calidad en la capacitación y conocimiento que tienen al momento de desempeñar funciones.

Como si estas situaciones fueran pocas, el Congreso está contemplando la posibilidad de que los abogados extranjeros puedan litigar en el país sin ninguna clase de control, solo necesitarían el título expedido por un centro educativo de cualquier lugar del planeta.

Colombia posee actualmente 611 abogados por cada 100.000 habitantes, un estándar demasiado alto comparado con otros territorios y si adicionamos extranjeros, estaríamos negando oferta laboral a nuestros connacionales.

Se necesitan mayores controles para el ejercicio del derecho. Una reglamentación clara para evitar que cualquier institución que no cumpla con los requisitos de alta calidad incluya en su portafolio esa facultad. Igualmente aplicar de manera drástica las exigencias de transparencia establecidas en el Código Disciplinario y la Ley Estatutaria de Administración de Justicia.

La realidad colombiana es diferente a la de otros países, así como se asegura que Colombia es una nación de abogados, también tenemos que señalar que es un país de leyes, porque cada situación genera una norma que la regule.

Es por eso que quien ejerza esta profesión debe conocer nuestra historia, idiosincrasia y realidad, al tiempo que tendrá que ‘descontaminarse’ de prácticas perversas que nos hacen mucho daño y crean desconfianza frente a las instituciones estatales.

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