Luis Ángel Muñoz Zúñiga

La Universidad de la Salsa

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Así denominaron al Gran Combo de Puerto Rico. Por qué no proclamar que Cali también es la Universidad de la Salsa.

La ciudad que en otrora bautizaron Capital Mundial de la Salsa, no se quedó estática con el título, pronto se transforma en una verdadera Alma Máter: academias de baile, literatos, historiadores, encuentros de melómanos, orquestas famosas, festivales mundiales de la salsa e industria cultural. Nuestra cercanía a Buenaventura permitió la importación de acetatos americanos con música puertorriqueña y, en los años 60, que emergieran los grilles que sedujeron a los bailadores que innovarían las coreografías.

Cali alcanzó una fama similar a la de Cuba de los años 30, de grandes orquestas, salones sociales y revistas de cabaret. Reconocidas emisoras musicales coadyuvaron a arraigar la salsa en Cali.

Hasta los maestros del instituto de danza clásica, tentados por la salsa, montaron el espectáculo de Barrio Ballet. Las obras literarias de Umberto Valverde, Bomba Camará (1972), y de Andrés Caicedo, Que viva la música (1976), fundamentan sus narraciones con el impacto social de la salsa. Alejandro Ulloa, investigador de la Universidad del Valle, en su libro La salsa en Cali (1992), ensaya la historia de la inmigración salsera en la tipología barrial caleña.

Lo anterior, mas los festivales mundiales de la salsa, que reúnen bailadores de distintos continentes, convierten a Cali en Alma Mater.

Si en los años 60 la juventud soñó estudiar en La Sorbona de París, hoy muchos intelectuales franceses y de otros países europeos, llegan a Cali a ensalsar sus tesis de grados, otros, a aprender los pasos de la salsa.

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