Alguien dijo que “no hay mayor mentira que una verdad mal entendida”. Cierto. La palabra cizaña la mencionó el Papa en uno de sus mensajes durante su visita a Colombia, siendo utilizada en redes sociales, por columnistas y comunicadores de radio y prensa, como espada de Damocles contra aquellos que objetaron algunos puntos del acuerdo de paz.
Repasando al Papa, en ningún momento individualizó ese tema. En sus homilías e intervenciones siempre generalizó. Cuando estuvo en el Palacio de Nariño le dijo a gobernantes y políticos presentes que miraran a los pobres porque “tanta inequidad” no era justa. Regañó a los mismos jerarcas y sacerdotes de la iglesia.
No se dejó manipular ni encasillar. Siempre estuvo con sus escoltas y alejó a políticos de su lado. Santos se limitó a recibirlo y despedirlo. Le tocaba por protocolo.
Y es que ese término “cizaña” estuvo bien utilizado por él, porque cizaña es lo que estamos viendo por todos lados.
En el Partido Liberal ya Humberto De la Calle y su jefe César Gaviria amenazan con retirarse de su partido por no estar de acuerdo con una consulta. Marta Lucía Ramírez se retiró del partido conservador por razones de “ética y moral”.
Clara López hizo lo mismo en el Polo, por no estar al lado de Jorge Robledo, al igual que Petro. Éste quiere tumbar a Peñalosa como alcalde de Bogotá porque le sacó contratistas comprometidos con su voto. Juan Carlos Pinzón perdió la amistad de Santos por decir verdades sobre ese acuerdo de paz. Y la respuesta a EE.UU. por lo de la coca, ahhh…
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