El 1 de enero empezó a funcionar una reforma administrativa en el Municipio de Cali, que no se hacía desde hacía 15 años, con el propósito de modernizar la Administración Municipal. Hoy podríamos decir que todos sus propósitos, se han ido perdiendo. Veamos:
Lo primero que hizo el gobierno fue crecer la nómina paralela, más de 5.000 prestadores de servicios, gestores de movilidad, medio ambiente, deportes, cultura, etc., cuestan al año más de $100.000 millones, cuya eficiencia sigue en duda y que no es sostenible en el mediano plazo. Pero allí no para todo, el número de asesores superó la cifra de 10, con burocracia en el despacho del mismo alcalde.
Como si fuera poco, se retiró la Secretaria de Gobierno, la reubican como asesora, luego se raja de ella; empieza el Secretario de Seguridad y a los dos meses retiran al secretario y lo nombran Consejero de Seguridad. Esto es indudablemente la desinstitucionalización del Municipio.
Y un tema más delicado es el perfil de los funcionarios en dependencias claves, como se observa en Seguridad, Metrocali, Planeación, Emcali, Vivienda, Gobierno, etc., que no cumplen verdaderamente el perfil para el desempeño gerencial de sus cargos. Definitivamente, la modernización administrativa del Municipio se quedó en el papel.
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