Cali está dando pasos acelerados en su expansión hacia el sur. El debate se ha concentrado en la ubicación de la terminal del MIO y su impacto sobre el humedal El Cortijo. Metrocali tiene razón, la ubicación actual protege los límites. Sin embargo, me quedó sonando lo expuesto por Alberto Ramos, exprocurador ambiental. Según él, al afectársele el entorno, el humedal terminará secándose.
También me hacen pensar sus reflexiones sobre el bosque seco tropical y la cuenca del río Lili, ubicados en el área. Al ver las fotos satelitales del lote escogido por Metrocali y por el sugerido por la comunidad, el primero está en ese cordón verde y el segundo en un potrero. Sí, Metrocali tomó la decisión más técnica para el sistema y compró por $15 mil millones el lote de Valle del Lili. Sin embargo, consideremos que no solo estamos hablando de transporte y movilidad.
La historia urbana de Cali está plagada de errores que no solo borraron nuestro patrimonio arquitectónico sino que han dejado huella en lo que eran nuestros ríos y sus ecosistemas. Tenemos la oportunidad de actuar de tal forma que no repitamos con el Lili lo que le hicimos al Cali, al Cañaveralejo y al Meléndez. Cali cuenta con $102 mil millones de la sobretasa ambiental.
¿No podría el Municipio comprarle el lote a Metrocali para hacer ahí un gran pulmón verde y que la entidad negocie el antiguo autocine? Tenemos un compás de espera mientras se hacen los estudios arqueológicos. Aprovechemos este periodo para sacar la discusión del ámbito exclusivo del MIO y escuchar expertos en desarrollo sostenible que nos den más luces.
El Central Park de Nueva York está en la zona inmobiliaria más valiosa del mundo, decisión que no cuestiona ningún neoyorkino.
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