Los perfiles del optimismo y la confianza han sido muy frágiles para el alcalde Armitage. La situación se complica cuando escuderos como el asesor Charrupí salen a defenderlo públicamente, y se agrava más cuando el mismo asesor concede entrevistas que lo convierten en un personaje grotesco, pues no defiende al Alcalde, sino que se dedica a compararse con personajes como Mohamed Alí y casi que se atreve a hacerlo con Martin Luther King, en desarrollo de su delirio por cobrarle al Alcalde sus grotescas defensas. No sé si hasta la fecha ha logrado su cometido y lo tiene ya incluido en el nuevo gabinete.
Lo cierto es que el Alcalde ha decidido meterle mano al gabinete, para tratar de conjurar los profundos desajustes que se presentan al interior de su equipo de gobierno. La situación de las variables más importantes de su programa de gobierno siguen estancadas y con escaso desarrollo institucional.
La movilidad y el MIO parecen condenados al fracaso. Su proyecto de recuperación del espacio público no tiene pies ni cabeza. La seguridad se debate en un árbol de navidad, donde como bolitas y luces luminosas, solo brillan estrategias coyunturales en medio de una ausencia total de liderazgo.
Así las cosas, al no resolver tareas estructurales como las antes citadas, los problemas se tornarán mucho más graves y el Alcalde tendrá que pensar seriamente en meterle mano no solo a los inconvenientes básicos de la ciudad, sino que deberá tener mucho cuidado en entender que estrategias como la de Cali 24 horas, al no haberse hecho efectiva, pueden generarle mayores razones para que la favorabilidad y el optimismo no alumbren en el tiempo que le queda de mandato.
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