Hace cuatro días los colombianos conmemoramos un año más de nuestra independencia, ocurrida gracias a un florero que nos permitió pararle el macho a los españoles. Ahora hemos logrado independizarnos de Venezuela o, mejor, de Chávez (q.e.p.d.) y de Maduro, quienes gracias a ser los “nuevos mejores amigos” del gobierno actual, ordenaron a las Farc sentarse y firmar un acuerdo en Cuba, de quién también nos zafamos, pues resultaron ser anfitriones que cobraron caro las atenciones.
Esperamos que los efectos de ese acuerdo duren para siempre, no vaya y sea que la “unidad nacional” en el Congreso se desbarate porque la “mermelada” se agotó y porque se aproxima una nueva campaña electoral y más de un congresista, desesperado de ver que el país está molesto e incrédulo con la política y la justicia, esté tratando de quitarse de los compromisos con el Presidente, buscando la manera de irse para otros movimientos o partidos políticos a través de un proyecto de transfuguismo que ya se cocina en el Congreso. Costumbre de nuestros próceres electoreros cada cuatro años.
Y más ahora que el ministro de Hacienda, el inefable Cárdenas, acaba de decir que en este último año de gobierno se apretarán el cinturón evitando gastos por 5 billones de pesos, como las nóminas paralelas e “inversiones suntuosas”, como esa de bajarle del 12 al 4% mensual el valor de la salud a los jubilados. A eso se le llama independencia santista. No importa que sea tan mentirosa y que no haya plata, ni siquiera la que llegó prestada por organismos internacionales.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

