Las vacaciones son los únicos espacios de tiempo que permiten a los trabajadores gozar del ocio pleno, sin preocuparse de cumplir próximas jornadas.
Las leyes laborales las precisan y obligan a los patronos concederlas por escrito indicando cuando empiezan y terminan, porque de lo contrario se afectaría la salud mental de los trabajadores. Pero esta vez los educadores salieron a vacaciones de medio año en total incertidumbre, contagiando a estudiantes y padres de familia.
Ninguno pudo planear sus vacaciones de verano debido a que no sabían con precisión si eran de apenas 15 días o de tres semanas. Esto también afectó a las empresas promotoras de turismo y la originó la implementación en el calendario escolar de los días de la reposición de las clases dejadas de dictar debido al paro de maestros, desconociéndose el acuerdo entre el Ministerio de
Educación Nacional y la Federación de Educadores, en el sentido de que respetaría las vacaciones de los maestros. Para el colmo de males durante esos días desde una estación de radio repetían la balada “Vacaciones de verano” y la salsa “Un verano en Nueva York”. “Compañero: ¿sabes cuándo terminan las vacaciones?”, fueron los WhatsApp que circularon virales entre los maestros, a tal punto que sus líderes sindicales estaban alertas de cazar primero cualquier nueva resolución al respecto.
Tanto a los maestros que anunciaban volverían a labores el 31 de julio, amparados por el acuerdo MEN-Fecode, como a los que acogiendo la resolución volverían el 24, se les amargó las vacaciones. Por favor, no traten a los maestros como si todos fueran de Belén de Bajirá.
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