La historia como máxima autoridad

Francois R. Cavard

Hay que ver la severidad con la que la historia le da a cada cual el sitio que merece.

Considero ridículo que la siniestra promueva una consulta popular anticorrupción de siete puntos, y me causa gracia corroborar que esta derivada iniciativa tiene exactamente la mitad de los puntos que contenía el referendo que el 25 de octubre del 2003 perdió el presidente Álvaro Uribe Vélez y que apuntaba a combatir la corrupción en el legislativo.

Importante tener presente también que a diferencia de lo hecho por el presidente Santos y su unidad nacional con el resultado del 2 de octubre del 2016, la historia prueba que el mandato popular del 2003 fue respetado y acatado por los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, sin tute, fast-track ni pataletas de narcoterroristas que valieran.

Es certeza histórica que en el 2003 Uribe sometió a la voluntad popular implementar unas medidas para frenar la ahora desbordada corrupción en el legislativo. También es fidedigno que fue la izquierda la que lideró la campaña que impidió en ese entonces depurar al ahora putrefacto y envilecido legislativo, destacándose entre otros, los siguientes ejecutantes: El polo democrático, fecode (maestros sindicalizados), el partido comunista, Gustavo Petro, Jorge Robledo (moir), Piedad Córdoba, Antonio Navarro, Carlos Gaviria, Germán Navas Talero, Lucho Garzón, Juan Camilo Restrepo y Luis Carlos Avellaneda.

El espacio no me permite referirme a las 14 medidas que propuso el presidente Uribe en el referendo del 2003, pero al revisarlas podrán corroborar que iba mucho más allá de la supuesta consulta anticorrupción liderada por esa izquierda que hace parte de la más corrupta maquinaria política en la historia reciente de Colombia, la despreciable unidad nacional.

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