Miguel Ernesto Yusti, hijo de Miguel, mi gran amigo desde hace cinco décadas, está filmando su primer largometraje. Con la simiente del amor al cine, implantado desde su infancia tanto por Miguel como por Poly Hincapié, su madre, estudió cine en la Universidad Nacional y, posteriormente, hizo una larga carrera educativa y profesional en España. Cuando regresó ha estado más cerca de la academia, aunque estuvo un breve tiempo en Telepacífico.
El cine colombiano vive un momento extraño. Por un lado, a diferencia de décadas anteriores, es más fácil realizar largometrajes, pero la ma-yoría de los que se hacen hoy en día no superan los cincuenta mil espectadores. En Cali hay una generación, digamos unos cinco directores, que encontraron la fórmula para hacer películas marginales que ganan premios en concursos donde exaltan una serie de aspectos diferentes a la calidad técnica. Más de diez películas hechas en Cali no han tenido más de diez mil espectadores.
Miguel Ernesto Yusti ha estudiado perfectamente ese fenómeno y su propósito es hacer una película pensada para tener buena acogida. La historia se llama El día del adiós, un argumento de amor entre adolescentes, que concluyen sus estudios secundarios en el Liceo Francés.
Yusti se ha rodeado de un equipo joven y con experiencia. Quiero destacar la presencia de Andrea Arboleda, porque conozco la inmensa calidad de su trabajo. Miguel Ernesto se preparó para este reto. Hacer una película es una lucha enorme porque implica unos costos altos y porque las piezas del engranaje son complicadas.
Bienvenido al mundo de los realizadores caleños, con su opera prima.
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