Miguel Yusty

Barras bravas: de Londres a Colombia

Miguel Yusty

Tengo mil anécdotas de mi relación con las barras bravas del Cali y del América. Por causa de las medidas que tomé para controlar sus desmanes, estuve condenado a padecer escolta policial durante cuatro años.

Con las barras bravas siempre se gira en un círculo vicioso, cuando se cree que todo está controlado, viene un desorden, una asonada y la ilusión se viene al piso. Las medidas nunca han comprometido una política seria y sostenible. Las decisiones han sido reactivas y jamás han estado acompañadas de estrategias que articulen el castigo con el control territorial. En Inglaterra, después de 133 muertos en estadios, se elaboró el famoso “Informe Taylor”, que le dio una ruta y una agenda exitosa hasta la fecha al control y represión a los famosos Hooligans, quienes debieron afrontar su separación del asistencialismo de sus equipos y pagar duras condenas.

Los barristas colombianos, en especial los del Cali y el América, se han  transformado en instrumentos ingenuos de agentes del crimen organizado. Los de aquí a diferencia de los ingleses, convirtieron los estadios en una expresión más del control territorial típico del micro tráfico. Por esta razón es que el Informe Taylor, que se pretende aterrizar para solucionar el galimatías de la violencia, no tiene futuro, puesto que el tema del micro tráfico no se soluciona con tecnología ni mucho menos con sanciones a los clubes.

Dice Juan Pablo Cobo, después de analizar estructuralmente el problema en su tesis de grado que todas las innovaciones que se hagan, serán un saludo a la bandera “si no hay un marco legislativo fuerte” y un sistema judicial sólido con penas drásticas.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar