La gerencia de César Galviz en Telepacífico es solamente pretenciosa. En su primer año apostó por tratar de ganarse cinco Catalinas de Oro en el Festival de cine de Cartagena, especialmente con ese documental equivocado y tergiversado sobre Jairo Varela.
También estuvieron ese programa de reportaje que no tiene ningún interés conducido por el “Flaco” Solórzano y un presunto musical, orientado por César Mora.
Lo menos interesante para Gálviz era la serie de Rostros y Rastros de UVTV, coordinado por la Facultad de Comunicaciones, pues no era una “idea” del llamado gerente, que se incluye en los créditos, cosa que no se hace. Los programas de televisión dan créditos al director y así sucesivamente. Resultó entonces que perdieron con sus programas y ganaron la Catalina de Oro con Rostros y Rastros. Entonces salió a darse perfume con ese premio.
Ahora Telepacífico realizó una convocatoria para una serie de 13 capítulos, cada uno de media hora. Siete proponentes fueron habilitados por el jurado de calificación, integrado por personal del canal, encabezado y manejado por César Galviz y su aliado en las de decisiones, Marino Aguado. Resulta que la propuesta de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad del Valle, la misma sobre la cual Gálviz se bañó en aplausos, fue mal calificada y perdió frente a la Universidad del Cauca.
Estamos hablando de la Facultad de Comunicaciones donde están Ramiro Arbeláez, Oscar Campo, Alejandro Ulloa, Antonio Dorado, en fin, todo un grupo de expertos y profesionales. No quiero demeritar a la Universidad del Cauca, pero algo extraño sucedió.
En fin, lo cierto es que este personaje ha dejado en entredicho a la Universidad del Valle y su tradición en audiovisuales.
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