Dos noticias de movilidad y medio ambiente preocupan a las autoridades. De una parte Colombia ocupa el segundo lugar con peor tráfico en el mundo y por otro lado las motocicletas son las que más contaminación por generación de CO2 están provocando.
El aumento de motos es preocupante, más por la irresponsabilidad con la que se viene manejando el tema, desde la entrega de licencias, pasando por la falta de vías y señalización eficiente y la manera como muchos motociclistas irrespetan las normas de tránsito.
No es un prejuicio considerar que existe un peligro por el mal uso de las motos. El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses registró el año pasado 6.802 muertes por accidentes en todos los medios de transporte, de ellas 3.418 corresponden a accidentes de motocicletas. Mientras que en el departamento del Valle del Cauca se presentaron 853 muertes por accidentes ocurridos en 2016, en Cali los fallecidos por esta causa fueron 363.
Actualmente en el RUNT aparecen registradas en Colombia más de 7.400.000 motocicletas y la cifra sigue creciendo, si se tiene en cuenta la facilidad que ofrece el comercio para adquirirlas.
El ciudadano está en su derecho de tener una motocicleta, pero el incremento del parque automotor debe ir acompañado de medidas especiales de seguridad vial. Prácticas como el zigzagueo, conducir por zonas prohibidas, no utilizar casco o movilizarse con exceso de velocidad, pone en alto riesgo a los motociclistas. Las autoridades no pueden tener medidas tan laxas para graves infracciones de tránsito y aunque el nuevo Código de Policía regula ciertas prácticas en las vías, los controles deben ser más estrictos por el bien de todos en las calles.
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