Estamos a cinco días de lo que llaman “Nochebuena”, un día muy especial para las familias, sobre todo para aquellas en las que todavía existe amor, solidaridad, encanto, pasión por hacer que las cosas funcionen bien.
Afortunadamente, todavía existen esas familias en un país como el nuestro pero, debemos reconocer que muchas cosas han cambiado, como la cultura, esa que nos hace ser especiales como ciudad, región y país.
Hechos elementales nos delatan, como esa de “tirar” la basura en los sifones de las calles y luego culpar a los gobernantes de ineficientes cuando se desbordan por causa de las torrenciales lluvias que nos afectan de vez en cuando.
La de sacar las mascotas a los parques y calles para que nos atosiguen de excremento que no son recogidos por pereza o por que no da la gana evitarle a la ciudad esa forma de contaminación ambiental. La de ver a nuestros jóvenes, imberbes unos y casi adultos otros, imbuidos en el crimen de la drogadicción, perdidos en una maraña de miedo y dolor, por efectos del desamor familiar y por una educación robótica donde se enseña más el tener que ser.
Estamos inmersos hasta el cogote en una sociedad materialista, donde la justicia se nos volvió injusticia y donde ladrón que roba a ladrón tiene “cien años de perdón.” Ojalá el civismo, al menos en esa fecha, nos depare un buen 25 de Diciembre y no el conteo de los muertos que ocurren por reyertas en familia.
Muchas gracias a la familia Occidente. Para todos feliz 24.
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