Formadores de opinión, sobretodo de Bogotá, están atemorizados con la elección presidencial de Donald Trump. Que se trata de un populista, de un misógino, de un atarván, etc. Esa es una elección que nos puede servir de ejemplo a los colombianos, pues por estos lares nos puede pasar lo mismo.
No nos debe extrañar ese resultado electoral cuando en Inglaterra se realizó hace poco una encuesta sobre los diez ingleses inmortales y escogieron en primer lugar al futbolista David Beckham y a Shakespeare de quinto.
Los electores gringos, muchos sin educación, cansados de una globalización que les quitó oportunidades laborales trasladadas por sus gobiernos a los chinos por aquello de la “mano de obra barata”, se mamaron con la desigualdad y el desempleo. Esos norteamericanos, sin trabajo o mal remunerados, votaron contra un sistema que les perturba su tranquilidad.
El problema ahora es para el mismo Trump, que no la va a tener fácil para cumplir con toda la demagogia que destiló, pues en los Estados Unidos existen controles serios que no le van a permitir cometer locuras. Lo que hizo fue campaña electoral populista que lo catapultó a la presidencia, pero otra cosa es gobernar el país más fuerte del mundo. El tono que utiliza ahora es distinto.
Nuestro país sí podrá tener problemas con ese nuevo gobierno a raíz del crecimiento en la producción de cocaína. Ese sí puede ser un dilema con Trump. Y no olvidemos que acá también tendremos candidatos más populistas que él, que pueden aprovechar a un país igualmente cansado de tanta mentira y corrupción.
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