Nos exigían dar razón del autor y memorizar sus versos, si incumplíamos era causal de reprobación de educación cívica. Hoy los jóvenes desconocen que su letra y música se deban a Rafael Núñez y Oreste Sindici, porque falta dedicar noviembre para las conmemoraciones especiales de su aniversario.
En otrora nos enseñaron a escuchar el Himno Nacional, erguidos y con respeto. Corrijo, no sólo a escucharlo, dirigidos por nuestros profesores cada lunes lo cantábamos a vivo pulmón e izando el pabellón tricolor. Por eso investiguemos la memoria histórica sobre su adopción y alistémonos a revivírselo a las nuevas generaciones. Aunque sus versos hablan del grito de independencia, de próceres y de la libertad sublime, el Himno Nacional de Colombia se interpretó por vez primera siete décadas después de la batalla de Boyacá.
Francisco de Paula Santander en 1820 decretó como himno de la república la contradanza “La Vencedora”, porque alentó a los soldados patriotas en las batallas. Entre 1881 y 1883, tras concursar oficialmente, estuvieron vigentes dos himnos, con letras de Lino de Pombo y Manuel de Jesús Flórez.
El actual Himno Nacional se estrenó el 11 de noviembre de 1887, interpretado por unos coros escolares en el Teatro Variedades de Cartagena, en una fiesta organizada por Don José Domingo Torres, quien para sorprender y halagar al presidente Rafael Núñez, contrató a Oreste Sindici para que le compusiera música a un poema escrito en 1850 por el mismo homenajeado.
Esa astucia nos permitió contar con nuestro Himno Nacional. Que vuelvan los homenajes escolares semanales a la bandera donde los niños lo canten emocionados.
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