Han definido el presidente Saltos y las Farc un nuevo acuerdo para buscar, ahora sí, una paz estable y duradera. En el documento aparecen avances que corrigen errores del acuerdo inicial, donde la guerrilla cedió, en lo que tiene que ver con la defensa de la economía privada, similar beneficio que el resto de partidos políticos, sitio de reclusión veredal que permita castigar por los delitos según una justicia transicional, sin jueces extranjeros y la participación en política de los comandantes.
Así mismo, la Corte Constitucional resolverá las tutelas que se impugnen contra el Tribunal Especial para la Paz, con una reglamentación de selección confusa, etc.
Las diferentes vertientes del No han estado revisando el acuerdo y tienen reparos, señalando que el acuerdo no es definitivo. Ahora el Gobierno debe entender la necesidad de concertar con todas las fuerzas políticas y sociales del país, negociación que será una alianza entre todos los colombianos, incluyendo la guerrilla, reformulando aspectos en los que la opinión pública no se transa y definiendo la manera como se va a refrendar este proceso. Si no hay un consenso nacional, las dificultades se seguirán presentando.
Por ello, hagamos todos los esfuerzos en la búsqueda que este triángulo: Gobierno, partidarios del No y guerrilla puedan firmar el cierre de la paz y ahora sí, con la comunidad internacional, incluyendo al nuevo gobierno de USA, mandarle un mensaje al mundo: que fuimos capaces de construir una verdadera y definitiva paz, entre todos.
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