Sin negarle su fama de capital salsera, valoremos de nuestra ciudad su tradición de recinto de la dramaturgia y que en los últimos años sea sede de los festivales internacionales de cine. Por eso, apoyemos tales eventos que por estos días enaltecen a Santiago de Cali. Nos recuerdan ese eco cultural del mayo francés de 1968, que aquí se expresó con la juventud acudiendo al Teatro Experimental de Cali y llenando el cine-club del Teatro San Fernando.
A pesar de la incipiente sala en un solar de la calle séptima, convocó grandes encuentros regionales de teatro, populares y estudiantiles. “Soldados” y “A la diestra de Dios padre” quedaron indelebles en nuestra memoria.
Los primeros actores formados por el maestro Enrique Buenaventura, pronto emergieron como jóvenes directores que ya llevan medio siglo con su apostolado cultural: Álvaro Arcos, Jorge Vanegas, Danilo Tenorio, Lucy Bolaños, Ivan Montoya y Orlando Cajamarca, entre otros. Con sus esfuerzos y gestión ellos posicionaron las salas de que hoy dispone la ciudad: el Teatro Experimental de Cali, La Máscara, Esquina Latina, Salamandra y Cali Teatro. Cosa similar ocurrió con el cine.
Recordemos que en “Ciudad solar” se atrincheró el grupo de jóvenes que planeó proyectos que innovarían la cinematografía y demás bellas artes: Andrés Caicedo, Carlos Mayolo y Luis Ospina (cineastas), Miguel Gonzales (curador), Fernell Franco (fotógrafo), Hernando Guerrero ( periodista), Ever Astudillo y Oscar Muñoz (pintores). Si en el Cine club de Cali conocimos a grandes directores como Truffaut, Godard y Tarkovsky, ahora en los festivales internacionales descubrimos nuestros directores de cine colombiano y latinoamericano.
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