Entre los múltiples y difíciles retos que asumió la Gobernadora al inicio de su gestión está organizar el agonizante sistema público de salud del Valle, labor titánica y donde además confluyen un cúmulo de actores públicos y privados del orden nacional, regional y local.
En lo corrido del año la hemos visto tomando decisiones, haciendo gestión ante el Ministerio y la Superintendencia y casi desafiando el poder de las tristemente célebres EPS.
La apuesta medular está en salvar el Hospital Universitario del Valle, el más importante del suroccidente, no solo por su contribución en la labor asistencial, sino por el aporte en la investigación y formación de profesionales de salud. Cifras presentadas por la administración en cabeza del doctor Juan Carlos Corrales – con bastante recorrido y conocimiento en administración de salud- muestran un franco deterioro en los últimos cinco años, estancamiento en los ingresos e incremento en los gastos de personal y de funcionamiento, a tal punto de estar inmerso en causal de liquidación.
La aplicación de la figura de la ley 550 es pertinente para intentar en los próximos años darle el oxígeno que el HUV requiere, ojalá que en adelante no se revivan los 400 cargos que hoy se suprimen, que se sostenga la política de no terciarizar los servicios Core del hospital y se desprenda de aquellos que no representan su eje misional.
Es importante además que se establezca un plan de renovación tecnológica, se mantenga y fortalezca la alianza con Univalle, haya una política de investigación, para que sigamos contando con un hospital verdaderamente universitario con buena salud.
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