Durante los nueve meses el alcalde Mauricio Armitage ha mantenido una imagen positiva en la conducción de los destinos de la ciudad.
Ha salido la última encuesta y en ella aparece con un 61% de aprobación a su gestión. Indudablemente, esto se debe a la transparencia con la que maneja el gobierno y la forma frentera como ha determinado los principales problemas de la ciudad, con la verdad y adicionalmente la maratónica jornada que vive en las comunas, lo que le permite entrar en contacto con las fuerzas sociales.
A todas las convocatorias que hacen gremios, sindicatos, universidades y demás trata de asistir, lo que le permite lograr el buen posicionamiento.
Un punto de análisis muy importante ha sido su relación con el Concejo, no con la dinámica que se quisiera ver en el sector empresarial, pero sí en un dialogo transparente, donde ha primado los intereses de la ciudad y donde los concejales con plena libertad no han sido cooptados y han ejercido con independencia su actividad.
A fin de cuentas, este es el gran legado que nos puede dejar Armitage, mantener un trabajo armónico con el Concejo, pero sin la mermelada de los últimos 12 años, con Apolinar Salcedo, Jorge Iván Ospina y Rodrigo Guerrero.
Ahora en estos tres meses finales del año, tiene la necesidad de reorientar los proyectos que dejó inviables Guerrero: el MIO, las Megaobras y la solución del tema del agua. Afortunadamente la seguridad ha mejorado y la movilidad, pero el trabajo en estas dos áreas es intenso.
Ojala en enero podamos proyectar la imagen de la ciudad y los resultados de Cali, de una manera positiva como lo exige nuestra municipalidad.
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