El punto número 1 del acuerdo final dentro del proceso de paz trata sobre lo agrario, la situación rural y contiene una reforma agraria moderada, tibia, de corte socialdemócrata, pero importante.
No es una verdadera reforma agraria integral. Tampoco va a transformar radicalmente el campo, pero sí trae bienestar social a los campesinos. Durante el siglo XX se expidieron 5 leyes agrarias (
Ley 200 de 1936, Ley 135 de 1961,Ley 6 de 1975, Ley 30 de 1988, Ley 160 de 1994). Pese a la importancia de cada una de ellas, ninguna logró la flexibilización de la tenencia de la tierra y los campesinos no se vieron beneficiados.
El punto primero de La Habana tampoco será un revolcón. Respeta la propiedad privada de los pequeños, medianos y grandes propietarios. Respeta el latifundio y la gran hacienda, respeta los extensiones de explotación agroindustrial.
Los campesinos gaitanistas desde 1946 comenzaron a ser golpeados y asesinados; luego de la muerte del líder la violencia se volcó contra todo el liberalismo y las cúpulas de los partidos se ausentaron del país, quedaron enfrentadas las bases de los dos partidos y los que se armaron lo hicieron como guerrillas liberales y cuadrillas conservadoras; con la llegada atípica de Rojas Pinilla se hizo una amnistía pero prosiguió la violencia bipartidista hasta 1958.
Luego del Frente Nacional, una reforma constitucional plebiscitaria con acento de referéndum, no se terminó la violencia como pretendían y prosiguió el despojo de tierras en el campo, en medio del bandolerismo en 4 especies y el crecimiento del poder terrateniente. Aparecen las Farc en 1964 y la confusión creció.
Hasta hoy no ha habido una reforma rural integral. Esperemos que la ejecuten.
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